Historia
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La Orden del Carmen Descalzo (OCD) debe su nacimiento a Santa Teresa de Jesús (1515-1582). Santa Teresa fue quien erigió el primer monasterio de Madres Carmelitas Descalzas el 24 de agosto de 1562 bajo la advocación de San José en la ciudad de Ávila. Seis años más tarde, el 24 de agosto de 1568, fundaría también el primer convento de Padres Carmelitas Descalzos en la pequeña población de Duruelo (Ávila). San Juan de la Cruz se convirtió en el primer fraile en vestir el nuevo hábito.


Transcurridos unos años, en 1593, los Carmelitas Descalzos (o Carmelitas Teresianos) se separan de manera definitiva de la Orden Carmelitana (OCarm). Ya en 1600 se desmiembran en dos congregaciones: la denominada Española o de San José y la Italiana o de San Elías. La Congregación Española ejercerá su jurisdicción sobre los territorios de la Península Ibérica y posesiones en ultramar de la Monarquía Hispánica. La Congragación Italiana se extenderá por Europa y los países de Oriente, tanto cercano como lejano.


En 1773 se crea una nueva Congregación, la de San Felipe de Portugal que comprenderá los territorios ibéricos portugueses y sus colonias (entre las que se encuentra Brasil). En 1835, con las leyes de exclaustración de las naciones españolas y portuguesas, los frailes se ven obligados a abandonar claustros y hábitos. Por este motivo, la Orden de los Carmelitas Descalzos pasa en 1875 a ser una sola orden, sin congregaciones independientes, tal y como la conocemos actualmente.


Estos hechos ejercieron una gran influencia en la expansión misionera de la OCD en Oriente y Occidente, pero también en América y África. En sus inicios, por expreso deseo de Santa Teresa de Jesús y su discípulo el Padre Jerónimo Gracián, los frailes descalzos extendieron el mensaje evangélico al Congo (África, 1584) y en el Virreinato de la Nueva España (México, 1585). Posteriormente, limitarían su evangelización a España y México. Fue la Congregación Italiana de los Carmelitas Descalzos la que encarnó el talante misionero y comenzó a extenderse por los diversos países considerados tierras de misión.


En 1604 el Papa decidió enviar a los Carmelitas Descalzos de la Congregación Italiana de San Elías a Persia. Posteriormente, siguieron por toda la zona de la India y Oriente Medio: Goa, Siria y Palestina, Monte Líbano y Trípoli, Monte Carmelo, Malabar, Mogol... Paralelamente, mientras en Occidente los cristianos iban abandonando la fe católica, la Orden empezó a fundar conventos en Inglaterra, Irlanda y Holanda.


Nacen los llamados Seminarios de Misiones con el objetivo de formar a los misioneros carmelitas que deben evangelizar a los denominados infieles. El Seminario de San Pancracio en Roma y el de Cospicua en la isla de Malta.


A finales del siglo XIX se producirá la gran expansión de la Orden de los Carmelitas Descalzos por todo el mundo. Es en esta época cuando los frailes teresianos propagan su carisma por toda Sudamérica, labor que continúan con la evangelización de grandes territorios de la India.


En 1952, siguiendo el Conspectus Generalis, la Orden del Carmen Descalzo tenía las siguientes misiones: Babilonense que comprendía los actuales países de Irán, Iraq y Kuwait; Esmeraldas y Sucumbíos en Ecuador; Japón; Filipinas; Siriana que se extendía por el Líbano, Siria y Turquía. Mientras que en la India se hallaban las misiones en Trivandrum y Vijayapuram. La entrada del Carmelo Teresiano en África se produce en 1958.

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